Pacientes que padecían problemas de la vista y el oído, al realizarles una imposición de manos, unida a la oración, mejoraron su salud.

Algunas técnicas de imposición de manos, como el Reiki japonés o la "energía universal", de origen coreano, parten de la base de que quienes la aplican son meros canales de una energía, que está presente en todas las cosas e impregna todo el cosmos, la cual tiene la virtud de sanar y reequilibrar a los seres vivos por si sola.
"A través de las manos fluye una fuerza vital que mencionan muchas religiones y culturas, conocida como "Ki", "prana","maná", "energía bioplásmica" y "chi", la cual existe en todas partes y está generada dentro de todas las formas de vida", señala la terapeuta Rocío Peña, experta en Reiki.

En otros casos, la presunta energía sanadora de las manos proviene del propio practicante, que aparece a los ojos del paciente y se percibe a si mismo como una persona dotada de poderes especiales, que le confieren la capacidad de aliviar los males del cuerpo, las emociones y la mente de las personas.

Las "imposiciones¿ se realizan habitualmente sobre distintos puntos de la anatomía del paciente, con un contacto leve sobre el cuerpo, o incluso sin contacto, manteniendo las manos a cierta distancia sobre la piel.

Esa energía según Peña- es "la esencia que sostiene la vida de todas las cosas y su frecuencia específica tiene la virtud de equilibrar a todas las demás energías que encuentra".

Pero, independientemente de la experiencia de sus seguidores, ¿qué dice la Ciencia al respecto? ¿Existe esta energía? ¿Pueden las técnicas de que la emplean o canalizan y algunas de las cuales están presentes en religiones como el judaísmo o el cristianismo, realmente tener un efecto curativo o reequilibrador? ¿se trata de meras creencias, sin ninguna base científica comprobable?

Existen escasas investigaciones sobre la denominada genéricamente como "imposición de manos", pero comienzan a arrojar algo de luz sobre el tema.

Por ejemplo, ¿puede la oración con imposición de manos ayudar a sanar los problemas visuales o auditivos? Una investigación africana con personas que tenían deficiencias de este tipo, sugiere que tal vez sí, aunque sea por medio del efecto placebo, esa capacidad que tienen algunas personas para mejorar o aliviar un dolor o trastorno tomando una medicina inocua y sin eficacia.

En ese estudio se comprobó que una mujer mozambiqueña de edad avanzada, era incapaz de ver a poca distancia, hasta que un sanador de una reunión evangélica le impuso las manos y oró durante menos de un minuto.

Mejoras en la visión y la audición

A partir de ese momento, esta mujer africana recuperó parte de la visión, y fue capaz de ver la tabla optométrica (la tabla con signos y letras que lee el paciente en la consulta del oftalmólogo para medir la agudeza visual) lo cual antes le resultaba imposible.

Las experiencias de esta mujer y 23 mozambiqueños más ha sido recogida en una investigación estudio de la Universidad de Indiana en Bloomington (EE.UU.) que sugiere que la llamada "oración de intercesión próxima (OIP)", en la que el sanador está muy próximo al paciente, a menudo tocándolo o abrazándolo, podría ser un complemento útil de la práctica médica occidental.

En este trabajo, publicado en la revista ¿Southern Medical Journal¿, el grado de mejora observado en las personas aquejadas de problemas de la vista y la audición fue superior al observado en estudios previos sobre la hipnosis y la sugestión, según sus autores, que no descartan que gran parte de los resultados puedan provenir de un efecto placebo. "Encontramos un efecto de mejora estadísticamente significativo de la OIP en quienes tenían discapacidades auditivas y visuales entre moderadas y graves¿, según la directora del estudio, Candy Gunther Brown, profesora de estudios religiosos de la Universidad de Indiana.

Los investigadores comprobaron mejoras en todo el grupo de participantes. Dos individuos con déficits auditivos podían oír sonidos 50 decibelios más bajos que su nivel previo a la oración, y tres personas con problemas visuales mejoraron su vista a 20/80 o más, en comparación con 20/400 o peor, según el equipo.

El "efecto placebo" es la más conocida de las interacciones que ocurren entre la mente y el cuerpo, aunque las mejoras observadas en la audición y visión de los participantes también podrían atribuirse a que estaban más motivados, porque eran parte de un estudio, ha explicado la doctora Brown.

Otra investigación de neurólogos de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, ha descubierto los mecanismos cerebrales que explican el denominado "efecto placebo".

Cuando una persona cree que va a tomar una medicina, su cerebro activa una región vinculada a la habilidad de experimentar un beneficio o una recompensa, y segrega dopamina, provocando el alivio al dolor, según los investigadores de Michigan.

 
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Fuente: http://www.pe.terra.com/salud/interna/0,,OI4875675-EI5479,00.html